Buenos Aires, asediada por criminales
Como Caracas, Río, Bogotá o México D. F., la capital argentina y sus alrededores parecen tierra de nadie, uno de cada tres hogares fue asaltado en el último año y la gente tiene miedo a morir de forma violenta
Cecilia del Campo era una jubilada, de 70 años, de nacionalidad española, que hace ocho días fue asesinada a golpes por tres delincuentes que con engaños lograron que les abriera la puerta de su casa en la localidad de Lomas de Zamora, al sur de Buenos Aires. Luego la intimidaron para que les indicara dónde guardaba su dinero, tras lo que la golpearon con tal brutalidad que la mataron. Los ladrones, con la situación controlada, revisaron y desordenaron toda la casa en busca de dinero y objetos de valor para después darse a la fuga.
Apenas unas líneas en los periódicos requirió este crimen, y la muerte de Cecilia pasó a ser un sumando en las estadísticas. Los números de estas que indican que en la primera mitad del año se produjeron en el llamado conurbano bonaerense, el cinturón que rodea la ciudad de Buenos Aires y la región con mayor densidad poblacional del país, 324.249 delitos. Hoy, en esta zona, hay un promedio diario de nueve muertos de forma violenta.
A pesar de que el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Carlos Stornelli, aseguró que este año los homicidios en el primer semestre fueron 120 menos que en el mismo período del 2008, la sensación del ciudadano es diferente.
Familias armadas
Las cifras también revelan que la delincuencia juvenil creció un 142% en los últimos cuatro años, y que son más de 300.000 las familias que confesaron estar armadas.
Los datos confirman que un 34,6% de los hogares de Argentina sufrieron un ataque en los últimos doce meses, mientras que hace un año este porcentaje era del 29%.
Entre la ciudad de Buenos Aires y el cordón periférico, hoy se contabilizan 22 delitos por día, aunque se estima que la cifra aumentaría a 35 si se sumaran los no denunciados.
La cantidad de violaciones en los primeros seis meses del 2009 llegó a 626 casos comprobados, lo que implica que se comete una cada siete horas.
Amordazan a un fiscal
Por poner un ejemplo, tomamos como base las crónicas policiales del 4 de noviembre, cuando en solo ocho horas se denunciaron tres nuevos hechos violentos en distintas localidades de la zona norte del conurbano: el fiscal Martínez Gastón Garbus fue asaltado en su casa de San Isidro, donde lo amordazaron a él, a su esposa y a sus tres hijas antes de desvalijarles la casa y huir con el botín en el propio vehículo de la víctima; el estudiante Javier Morales (21) fue herido de dos balas por un ladrón que quiso robarle el coche en Carapachay; y un empleado judicial, Daniel Bastos (42), fue tiroteado en el barrio de La Horqueta por un menor de 16 años, quien, tras ser detenido, amenazó a la fiscala que pidió su internamiento en un centro especial, diciéndole: «Te voy a robar esos anillos que te comprás [compraste] metiendo presos a pibes chorros [ladrones] como yo».
Los argentinos viven horas de miedo y no es, como dicen desde el Gobierno, una exageración de los medios de comunicación o una «sensación», como le gusta juzgar esta ola inusitada de violencia al jefe del Gabinete de Cristina Kirchner, Aníbal Fernández.
La semana pasada, en el programa Showmatch , uno de los de mayor audiencia en la televisión argentina, el presentador Marcelo Tinelli detuvo la música y a los bailarines para decir, micrófono en mano: «Están matando a la gente por la calle de una manera impresionante. Que alguien haga algo, para que no tengamos que tener un muerto por día, dos, tres, diez, y nos acostumbremos. Hoy pasan estas cosas: chicos menores que andan con armas; que pasas, no paras con el auto y te tiran a matar. Los jueces siguen discutiendo si 16, 17, 14, 15 o 22; mientras tanto, pasan estas cosas».
«Si hay que matar, se mata»
Tinelli hacía mención al mayor flagelo que sufre la sociedad en estos momentos, que son los delincuentes menores de edad, como los que tirotearon al jugador de fútbol Fernando Cáceres, quien aún agoniza. Adolescentes entre los 12 y los 16 años, dominados por el paco (pasta base de cocaína que se fuma y es la llamada droga de los pobres), que salen a delinquir sabiendo que si son detenidos a las pocas horas quedan en libertad.
Bandas de estos menores, guiadas por adultos -muchas veces sus propios padres-, salen armadas a delinquir para conseguir cualquier botín, todo vale. Desde un calzado deportivo, una bicicleta, un móvil, hasta un coche o saquear una casa o un comercio, y siempre con la consigna «si hay que matar, se mata».
Agustín Bottinelli
Fuente: La Voz de Galicia (España)
10.11.2009
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JODER, que nos dá bronca (bien argentina)......
ResponderEliminarCARAJO, que ninguna Institución de la Constitución, ni sus auxiliares, nos resguarda...........................
HASTA QUE maten a un ministro o diputado o juez o gobernador,o....................,¿¿¿ La cosa seguirá igual????