El flagelo de la droga entre los universitarios
Nuevos estudios revelan que crece el consumo de sustancias ilícitas entre los alumnos de la Universidad.
La opinión de los especialistas.
Cuando hace unos días se dio a conocer un estudio sobre el consumo de sustancias lícitas e ilícitas entre los estudiantes de la UNLP, lo primero que inquietó a los hacedores del trabajo fue la creciente costumbre de los alumnos no sólo a automedicarse con fármacos legales, como las aspirinas o los analgésicos, sino también la peligrosa tendencia de muchos de ellos a consumir drogas ilegales.
El relevamiento -encarado por la cátedra de Farmacología Básica de la UNLP y el Municipio local- fue presentado a fines del mes pasado y para sus resultados se analizaron las respuestas de 4017 estudiantes.
De ellas, 814 correspondieron a carreras relacionadas con ciencias biológicas;
1204 a las carreras consideradas como ciencias duras y 1954 relacionadas con ciencias sociales. La edad promedio de los estudiantes que respondieron a la encuesta fue de 23,6 años, mientras que el 52% de los consultados fueron mujeres y el 48%, varones.
Con respecto a las drogas consideradas adictivas e ilícitas, surge de las encuestas que el 4% de los estudiantes encuestados consume cocaína, 29% consume marihuana; 1,2% consume paco y 2,9% consume éxtasis.
La frecuencia de consumo diaria o semanal es del 18,7%, 19,1%, 5% y 5,8%, respectivamente.
“Son datos que alarman”, señaló Gustavo Marin, profesor adjunto de la cátedra de Farmacología Básica de la facultad de Medicina, donde sus especialistas notaron también a través de la encuesta que la forma en la cual los universitarios acceden a estas sustancias es por el aporte de un tercero (51,4%), o por la compra a un proveedor conocido y habitual (40,6%).
Si el análisis de consumo se realiza por área de pertenencia de la unidad académica a la que pertenecían los encuestados se observa que en las ciencias biológicas el consumo de paco es bajo (la mitad del de las otras áreas); y el consumo de marihuana y cocaína es ligeramente mayor entre estudiantes de ciencias sociales.
Además, el estudio destaca que existe una probabilidad 1,5 veces mayor consumo de cocaína en alumnos que no conviven con los padres o la familia.
Respecto al consumo de bebidas alcohólicas, la encuesta muestra que el 82% consume cerveza, el 56% fernet, el 55% vino y el 48% whisky y otras bebidas blancas.
La frecuencia de consumo es menor o igual a la semana en el 50,9% de aquellos que ingieren cerveza; 37,5% en consumidores de fernet; 30,6% de vino y 20,1% de los consumidores de bebidas blancas.
De acuerdo a lo explicado, esta investigación surge como una necesidad de avanzar en el estudio, análisis y sistematización de datos referidos a la problemática de la droga en todas sus dimensiones.
“La necesidad de contar con información acerca de los niveles y características del consumo en ámbitos universitarios resulta imperiosa - señalaron los responsables del trabajo-.
Sin duda, es un valioso aporte a la comprensión y difusión de la problemática y especialmente se transforma en una herramienta valiosa para el diseño e implementación de leyes y políticas orientadas a la prevención, detección y erradicación del consumo de sustancias que atentan contra las potencialidades individuales y colectivas de desarrollo”.
Similar al estudio local fue el que se realizó hace poco en esferas del Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico), donde sus
autoridades concluyeron que los estudiantes universitarios creen que es más peligroso fumar un cigarrillo armado con tabaco que uno con marihuana.
Según sus datos, el consumo de esa sustancia ilegal está extendido entre quienes cursan sus carreras en casas de altos estudios de la Capital y del Gran Buenos Aires.
El 11,9% reconoce que actualmente consume la hierba de cannabis. Y el 19,2%, que lo hizo al menos alguna vez en su vida.
Frente al análisis de un grupo social de alta capacidad de conocimientos, el dato que más llama la atención en el sondeo es la tolerancia social que hay respecto de la marihuana: el 15,81% indicó que no ve su consumo como un peligro para la salud.
Incluso el tabaco fue percibido como un mayor riesgo por el 79,5% de los estudiantes, mientras que fue el 69,6% el que calificó de la misma manera a la marihuana.
Al evaluarse la prevalencia indirecta de consumo, el 39,8% dijo que conocía a compañeros consumidores de marihuana.
Ese parámetro sirve a los investigadores para determinar el universo de estudiantes en riesgo por tener cerca a posibles abastecedores sociales de la droga.
Para esa muestra, es bueno aclarar, se tomaron las respuestas de 3365 estudiantes universitarios de las universidades nacionales de Buenos Aires, La Matanza y Lomas de Zamora y de las universidades privadas J. F. Kennedy, de Morón, Maimónides y Austral.
El promedio de edad fue de 24,4 años y el 40% de los encuestados se dedica exclusivamente al estudio. Un alto porcentaje, el 84,24%, consideró que la carrera que eligió es muy exigente.
Un 11 por ciento de los estudiantes derivó de esa presión de estudio el consumo, alguna vez en la vida, de tranquilizantes o estimulantes comprados sin receta médica. El 5 por ciento acepta que mantiene en la actualidad el consumo de pastillas.
Ese uso de psicofármacos es, después de la marihuana, la segunda forma elegida de consumo por los universitarios, fuera de las bebidas alcohólicas y el tabaco, de venta legal.
Sobre esto, es bueno apuntar que el estudio encarado por la UNLP y el Municipio local determinó que el 46,64% de los alumnos consume algún medicamento y el 50,11% de ellos reconoce que lo hace sin consultar al médico.
(publicado en revista del Domingo del Diario El Día de La Plata)
aportado por SILVIA LEIVA (La Plata)
adherente a laVERTIENTE
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